LA CUSTODIA DEL ALMA


La custodia del Alma 

 

Con este rito purificamos las almas de nuestros muertos y nuestro amor por el prójimo se acrecienta. Las cuatro mujeres puras que comen la parte sagrada del bisonte , como lo describiré, han de acordarse siempre de que sus hijos serán santificados y que, por consiguiente, deberán ser criados conforme al misterio. La madre debe sacrificarlo todo por sus hijos y desarrollar en ella y en ellos un gran amor hacia Wakan-Tanka, el Gran Espíritu, pues con el tiempo estos niños se convertirán en hombres de misterio y en guías de la nación, y tendrán el poder de convertir en santos a los demás. Al principio no guardábamos más que las almas de nuestros grandes jefes, pero después hemos guardado las de casi todos los hombres virtuosos.

ancestros

Custodiando un alma según los ritos prescritos, tal como los recibimos de Ptesan-Win —la Mujer Bisonte Blanco—, se la purifica a fin de que esta alma y el Espíritu se conviertan en uno y para que pueda regresar al lugar donde ha nacido —Wakan-Tanka— y ya no tenga ninguna necesidad de errar por la tierra, como es el caso de los hombres perversos; además, la custodia de un alma nos ayuda a acordarnos de nuestra mortalidad, así como del Gran Espíritu que es más allá de toda muerte.

Cuando se guarda un alma, muchos hombres acuden a la tienda de ella para rezar; y el día en que el alma es liberada todos se reúnen y envían sus voces al Gran Espíritu por mediación de esta alma que va a viajar por su sendero sagrado.

 

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