SIBERIANO


                       CHAMNISMO SIBERIANO

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Probablemente es en el Centro y Norte de Asia donde el chamanismo conserva sus aspectos más antiguos, considerando muchos autores que pudo ser en estas regiones donde tuvo lugar el comienzo de ésta que como hemos dicho Mircea Eliade consideraba la “técnica del éxtasis”.

El chamanismo en estas regiones desde tiempo inmemorial sabe utilizar los poderes secretos que el hombre posee dentro de sí y de los que en las sociedades modernas se ha perdido el conocimiento.

Durante muchos milenios en aquellas regiones se ha sabido desarrollar el psiquismo hasta límites insospechados. En este universo que el hombre de aquellas aisladas culturas se ha creado no puede encontrarse el menor parecido con la lógica de nuestra cultura occidental.

Es como si hubiesen pasado “al otro lado del espejo” y encontrado allí una nueva dimensión, un universo de recursos inmensos. Fúndase este chamanismo norasiático en la seguridad de que existe un espacio sobrenatural al que el chamán puede acceder por medio de sus técnicas entre las que desempeña un papel principal la del éxtasis, el vuelo chamánico.

Cuando el chamán por cualquiera de los procedimientos a que haya accedido a su profesión, termina su aprendizaje y es iniciado tras duras pruebas, “realiza proezas ante las que la lógica se rebela” como decía Mircea Eliade, tales como volar por los aires, salirse de sí mismo, separar el alma del cuerpo, atravesar las llamas sin quemarse, guiar a los muertos hasta las regiones subterráneas, ponerse en contacto con las divinidades del mundo del más allá, guiar a su pueblo y curar sus enfermedades del cuerpo y del alma.

Sus grandes colaboradores son los Espíritus a los que conoce por el nombre de cada uno y sus mayores enemigos los abasy o demonios. Para ponerse en relación con estos seres llega a ser un “maestro del éxtasis”, del trance, unas veces de tipo cataléptico durante el que queda tan rígido como un cadáver, otras de tipo dramático. Este trance exige de él un enorme gasto psíquico, nervioso y físico, sin embargo no muestra la menor fatiga una vez ha terminado.

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El chamán en Asia además de curar las enfermedades, es requerido para dirigir el ritual del nacimiento, del matrimonio y de la muerte, momentos en los que su fuerza aleja a los malos espíritus. En la enfermedad que es interpretada como el robo del alma por las potencias del mal, su acción irá encaminada a recuperar ese alma y devolverla a su propietario.

Esto se realiza por medio de la ceremonia organizada por el chamán y que recibe el nombre genérico en muchas tribus de “kamlenie de curación“, palabra que procede el turco siberiano kam, nombre que recibe el chamán en aquella cultura. Otra de sus prerrogativas es la adivinación y la precognición, practica la telepatía y múltiples ritos de caza y pesca para hacerlas propicias.

La palabra chamán ha sido muy estudiada especialmente buscando su origen. Es indudable que es palabra de la lengua tungús, pero se ha encontrado el término sánscrito çramana antiquísimo sacado de los términos pali çramana que significa “monje mendicante”. También se ha encontrado en la antigua lengua china una palabra sa-men que podría también estar en la línea etimológica del término.

Entre los Buriatos, Mongoles y Kalmukos al chamán se le llama ; entre los Yakutos, ojun; entre los turco-tártaros kam y entre los esquimales o innuit, se le llama angakok. También hay mujeres chamanas a las que se llama odügan. Incluso las más viejas tradiciones de aquellas etnias señalan que el primer chamán fué una mujer que disponía de poderes maravillosos, y entre los Yakutos, Ostiakos, Buriatos y Tungusessiempre han sido muy numerosas las mujeres chamanes. Pero quizás con el tiempo ha disminuído su poder, debido según refieren los hombres de estas tribus a que la mujer tiene que dedicar mucho tiempo a la educación y cuidado de los hijos, a que tienen épocas impuras cuando menstrúan, y que los embarazos les impiden la práctica del chamanismo.

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Los autores que han estudiado estas tribus siempre quedaron sorprendidos de que los vestidos rituales de los chamanes fuesen femeninos. Esto se explica quizás por el origen femenino del chamanismo. Entre estas tribus también por el mismo motivo se ha dado gran relieve a los poderes chamánicos que desarrollan los homosexuales. Entre los Tchouktches y los Tongas, hay una clase especial de chamanes homosexuales que son muy apreciados por sus poderes y que siempre van vestidos de mujer realizando además tareas de mujeres. Los espíritus les proporcionan los ademanes propios de las mujeres. Es probable que losanariaeos de los que hablaba ya Herodoto, y que vivían en el Ponto Euxino actuando en todo como homosexuales fuesen este tipo de chamanes.

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Se llega a ser chamán entre los Lapones, Nenetz, Yakutos, Samoyedos, Tchouktches, Koriakos, Buriatos, Tunguses, Ostiakos, Aleutas, Esquimales, Orotches, Yogules, Yukaghires y otros grupos siberianos y asiáticos del Norte, de diversas maneras.

Unas veces se presenta en un adolescente un instinto, un deseo irresistible e inexplicable, una vocación espontánea de ser chamán. Es la llamada de Dios, por regla general desde la infancia en la que ya se distingue de los otros niños por su deseo de permanecer aislado, por ser taciturno, encerrado en sí mismo, tiene visiones y pesadillas, manifestaciones histéricas o epilépticas. Nadie se inquieta en la casa al verlo así, ya que todos piensan que está llamado por los Espíritus para ser chamán. Ha sido elegido. Los espíritus se han apoderado de él. Le será inculcado el saber necesario después que los Espíritus le torturen una y otra vez. Tendrá que sufrir muerte y resurrección para llegar a formarse totalmente. Quedará por horas y aún por días inconsciente, tendido en un rincón de la yurta que es la vivienda habitual en estas latitudes.

Otra forma de acceder al chamanismo es la transmisión hereditaria. Los hijos de un chamán ven desde su infancia a su padre actuar y llegan a aficionarse, si no todos, alguno con más capacidades. La disciplina y el estudio impuestos por su padre harán de él un buen chamán.

Puede tratarse de una decisión personal, que es otra forma de vocación quizás más tardía, adquiriendo por sus propios medios la habilidad del chamán. Más tarde tendrá que demostrar ésta ante la asamblea de la tribu, siendo aceptado solamente si pasa las pruebas exigidas entre las que la más importante es el trance chamánico.

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Todavía en algunos casos existe la forma de elección por la tribu o el clan. Generalmente esto sucede cuando muere el chamán viejo sin haber dejado a ningún otro formado por él. La elección recaerá sobre el más preparado del grupo que deberá demostrar que puede ser chamán, es decir realizar el trance extático.

En todos los casos, un chamán con gran experiencia ha de ser el “maestro” bajo cuyas órdenes se pondrá el aspirante y del que recibirá las enseñanzas que va a necesitar. El maestro le enseñará las “recetas” de plantas u otros medios para curar, los cantos, los rituales, el toque del tambor, y la técnica del éxtasis. Pero el acto más importante es el trance durante el cual el maestro producirá la muerte del discípulo, le extraerá las vísceras cambiándolas por órganos nuevos, será cortado en fragmentos por los espíritus y luego reconstruído y resucitado. Así se logra provocar una fuerte crisis espiritual que modifica su personalidad totalmente.

Entre los Youraks-Samoyedos, el niño nace ya siendo chamán y esto se aprecia por algún rasgo anómalo que presente al nacer como las secundinas sobre la cabeza u otros signos. Cuando vaya creciendo, los trastornos que presenta son considerados como parte del poder que está desarrollando.

Entre los Tunguses de Manchuria el niño poseído por un espíritu que le impulsa al chamanismo, huye a la montaña, donde permanece una semana o más alimentándose de animales que come crudos o de hojas de árboles. Al cabo de ese tiempo aparece en el poblado todo destrozado, herida su piel por las ramas, sucio, los cabellos revueltos, sangrando por las heridas que se ha autoinferido, los ojos perdidos como si estuviera demente y sin hablar palabra. Su familia le cuida con esmero porque saben que todo aquello es la posesión por los Espíritus que le han elegido.

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Entre los Tunguses, el alma de un chamán muerto se aparece al joven candidato y le cuenta que ha sido elegido por los dioses para sucederle. Puede que el demonio Karghi le visite también con la misma noticia.

En algunas culturas como entre los Esquimales, la iniciación tiene lugar en circunstancias muy extrañas. Rassmussen cuenta el caso de una chamana que lo fué desde que estando un día fuera de su igloo, vió venir una bola de fuego desde el cielo que se introdujo dentro de su cuerpo iluminándola interiormente y dándole el don de la segunda vista. Perdió el conocimiento, y al recobrarlo estaba dotada de todos lospoderes de un chamán. Su hijo también fué chamán después de haber sido mordido por una morsa. Estas iniciaciones son excepcionales pero a veces suceden. Ambos caían en trance durante el cual contaban cosas que parecían imposibles a quienes les escuchaban. Otro esquimal estuvo cinco días dentro del agua helada y salió vivo al cabo de ese tiempo sin haberse mojado siquiera las ropas. Desde entonces fué unchamán con plenos poderes.

Se ha pensado durante mucho tiempo que los chamanes sufrían en común una forma de esquizofrenia propia del Artico y muchos investigadores estaban convencidos de la existencia de graves trastornos nerviosos entre los chamanes. No sólo en estas regiones sino en otras partes del mundo como en el Sudán los epilépticos son los adivinos, entre los Chinos y los Hindúes se elige para chamán a los sujetos más débiles, de salud precaria y de equilibrio psíquico inestable. Pero sin ir tan lejos, en el curso de unas investigaciones realizadas por un grupo de mis alumnos de la Universidad, pudieron determinar que en la provincia de Toledo un elevado porcentaje de curanderos eran epilépticos que habían llegado a la práctica de curar por imposición de manos y otras técnicas después de haber comenzado a sufrir sus ataques. Todos afirmaron al ser interrogados que se sentían mucho mejor de sus propios males cuando curaban a otros enfermos.

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Durante la iniciación chamánica en el Norte de Asia, uno de los momentos cruciales para el futuro chamán es cuando su espíritu tiene que descender al Infierno. Las fuerzas allí desatadas, los Espíritus con los que se encuentra, producen en él auténtico terror y no son todos los que pueden resistir esta experiencia. Pero si lo soporta, llega a intimar con aquellas fuerzas que acaban por serle familiares y útiles en su trabajo futuro. Será así que a través de la enfermedad nerviosa, sueños, éxtasis, y otros caminos más allá de lo natural, recibirá los conocimientos que harán de él un experto y que le proporcionarán los poderes extraordinarios que luego utilizará en las diversas circunstancias de su vida.

Quizás después del trance iniciático aparecerán en su cuerpo una serie de estigmas, tales como sangre o manchas rojizas en la piel, que son expresión de su lucha en los infiernos donde adquiere el don de la curación.

El maestro le enseña a tocar el tambor mágico, instrumento inseparable del chamán siberiano. El sonido de este tambor atrae a los espíritus que le rodean y le induce al trance.

Cuando uno observa una ceremonia chamánica en estas regiones, lo primero que llama la atención es que, después de haber leído tantas veces que el chamán es un “enfermo” o un “débil”, se lleva la sorpresa de que el chamán no aparemnta serlo sino todo lo contrario, incluso cuando es viejo puede pasarse horas enteras danzando, cantando, sin mostrar el menor signos de fatiga a pesar de los trajes que llevan llenos de objetos de metal que pesarán sus buenos 10 o 15 kilogramos. Demuestran una resistencia física y una vitalidad increíbles.

Una práctica común entre ellos es la de pasar sobre carbones ardientes o simplemente comerlos como si fuesen caramelos.

En la mayoría de las tribus, el chamán siberiano es el depositario de las tradiciones de la tribu, aprendidas de viva voz de su o sus maestros. Son poetas, cantores, músicos, adivinos, sacerdotes, médicos, verdaderos psicólogos y muchas veces los jefes del grupo. Como he podido apreciar entre los indios cuna y otras tribus, el poder chamánico les ha llevado al poder político. Sin embargo, no viven de su chamanismo, sino que como cualquier otra persona de su tribu, trabajan el campo, hacen la recolección, cuidan del ganado y tienen sus medios de subsistencia por medio del trabajo diario.

El chamán necesita sin embargo realizar actos chamánicos puros, ya que de otra forma, la fuerza psíquica se almacena en su cuerpo y puede llegar a destruirle. Tiene necesidad de liberar energía.

Conoce los secretos de la sugestión y de la hipnosis, como lo demuestran el tipo de intervenciones que a veces realizan con un cuchillo, abriendo el abdomen del paciente, metiendo su brazo en el interior y extrayendo fuera los intestinos, buscando la parte dañada y extrayéndola o cambiándola. Luego terminada la intervención sólo queda su brazo manchado de sangre y la piel del enfermo sin ninguna cicatriz como si no le hubiese abierto. Como se comprenderá esta “intervención” es “sugerida” a los que presencian la escena y al enfermo mismo que no siente la más leve molestia durante la misma.

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Los chamanes siberianos conocen el efecto alucinógeno de la Amanita muscaria que crece abundante en los bosques de coníferas. Los kamchadales elaboran un costosísimo licor hecho a base de amanitas con las que se drogan cuando van a realizar alguna de las ceremonias como la “kamlenie” de curación. La muscarina se elimina por la orina sin destruirse después de haber producido su efecto. Esa orina puede ser bebida por un discípulo que a su vez queda drogado. Durante la ceremonia se suelen poner una máscara metálica o de madera sobre el rostro o cerrar los ojos para concentrarse mejor. El vestido chamánico está recubierto de campanitas, talismanes metálicos y otros objetos que a veces pesan de 10 a 15 Kg

Las poblaciones siberianas creen en una deidad creadora única, Art-Toïon-Aga (Padre o Jefe del Mundo) que reside en lo más profundo del cielo, y que no suele intervenir en la vida de los hombres. Es un Deus ociosus o Deus sedentis. Pero hay otras deidades o emisarios que son servidores de ese Dios todopoderoso y que son quienes se ponen en contacto con los chamanes. Hay otros grandes dioses en las capas del mundo subterráneo dominadas por Oulou-Toïon, el temible dios negro del Oeste, que no significa que haga daño a los hombres, por el contrario fué quien les enseñó el uso del fuego y otras muchas cosas útiles. Hay otro dios, Baï-Ulgan, que es un dios telúrico, que tiene esposa e hijos y a quien se ofrecen sacrificios para que dé buenas cosechas y proteja el ganado.

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El chamán siberiano nunca abandona su tambor, elemento fundamental en todas sus ceremonias, no sólo para llamar a los espíritus sino para obtener energía vital o entrar en trance. Estos tambores son redondos en el Norte, y de forma oval en el Sur de Siberia, hechos de piel de reno o caballo, con el bastidor de madera o de junco trenzado. El ritmo que determina el tambor al ser batido por el chamán, es acompañado por las palmadas de los presentes. El chamán, inducido así al trance comienza a danzar y a emitir sonidos de animales, gruñendo como un oso, golpeando el suelo con el pie como un caballo, bramando como un ciervo y ululando como un buho. Otras veces imitará a la serpiente reptando por el suelo. Más tarde imitará a una paloma, a un cuervo y otras aves para terminar aullando como un lobo. A cualquiera que presencia esta escena le parece que quiere imitar los sonidos de los animales, pero en realidad lo que hace es hablar su lengua, la lengua de los animales y conversar con ellos, lo que le permite conocer los secretos de la Naturaleza.

El chamán ostenta durante sus ceremonias unos bastones rematados por una talla que entre los Buriatos es una cabeza de caballo y entre los Tunguses una cabeza de reno. El bastón buriato se llama amilka (que significa “dador de vida”). Estos bastones llevan colgando campanillas y amuletos como el vestido chamánico. El vestido chamánico con sus numerosos colgantes es una especie de microcosmos, un universo emblemático.

Magia, chamanismo, técnicas del éxtasis, trances, vuelos y penetraciones de un más allá, al otro lado del espejo, ceremonias iniciáticas cargadas de misterio, rituales extraños, conservación de la Historia más remota de estas tribus. Todo esto ha llegado hasta nuestro tiempo de avances tecnológicos, todo esto se refugia en los más apartados rincones del planeta y es a esos lugares a veces muy poco accesibles, donde llega el antropólogo deseoso de conocer la vida de estos hombres de la prehistoria, como si hiciese un viaje por el túnel del tiempo a una dimensión diferente de la que vivimos. Mucho se ha estudiado ya en el mundo entero, pero mucho es lo que aún constituye un enigma en ese misterio de misterios que es el chamanismo.


¿Qué es el Chamanismo Siberiano?

El significado de la palabra “chamán” está envuelto en el misterio lingüístico y varias explicaciones han sido propuestas para declarar su origen. Una teoría es que es posiblemente derivada de un antiguo término chino para un sacerdote o monje budista.

 

El Oxford English Dictionary define su significado como,

“un sacerdote o médico-brujo de una clase que afirma tener un contacto único con dioses, etc.”

Dice que la palabra viene del ruso “shaman” y que es una traducción de la palabra tungusa “saman”.

 

En Siberia y Mongolia el chamanismo era conocido como Tengrianismo, lo cual significaba una reverencia hacia los espíritus del cielo. Éste reflejaba un sistema de creencias animista donde todo en el mundo natural estaba vivo, impregnado por una fuerza espiritual o, en términos simples, habitado por espíritus.

Estos espíritus tenían que ser respetados y apaciguados o la tierra se haría estéril y yerma, los animales que sirven como alimentos desaparecerían y finalmente el mundo llegaría a un final. Para conseguir este equilibrio esencial y vital entre los humanos, la Naturaleza y el mundo de los espíritus, se requería un especialista mágico, y el chamán tomó ese papel.

 

Él o ella actuaba como una persona intermediaria o mediadora entre la Humanidad y lo Otro, y como un guardián de la tradición cultural y mágica.

 

Su trabajo implicaba conducir las bendiciones, sobre todo en bebés recién nacidos, realizando rituales de protección, adivinando el futuro, sanando a los enfermos, exorcizando fantasmas y demonios, supervisando el entierro de los muertos, y generalmente comunicándose de parte de la tribu con el mundo de los espíritus y sus habitantes.

La iniciación en el culto chamánico podía ser conseguida de varios modos diferentes.

 

El más fácil era la ruta hereditaria, donde el conocimiento, el poder y la habilidad mágicos eran transmitidos del abuelo o padre al hijo o, más raramente, de la abuela o madre a la hija. A veces los niños eran elegidos a una edad muy temprana o incluso en el nacimiento por los espíritus e instruidos por ellos por medio de visiones y sueños.

 

Los jóvenes que sufrían una enfermedad o afección grave o de ataques epilépticos, que eran introvertidos y soñadores, o que tenían alguna forma de enfermedad o discapacidad mental, eran considerados como chamanes naturales que habían sido especialmente elegidos por los espíritus.

En su vida posterior, aquellos que habían sentido una fuerte vocación para convertirse en un practicante mágico se retirarían de la sociedad, por lo general a un lugar remoto en áreas silvestres, y se someterían a una vigilia durante la cual ellos invitaban a los espíritus a ponerse en contacto con ellos y a enseñarles los caminos chamánicos.

 

Cuando una persona realmente era tomada por otro chamán como su ayudante o aprendiz de hechicero, a menudo era realizado un rito de iniciación formal.

 

El candidato ofrecía un sacrificio de animal, pedía a los espíritus que lo ayudaran en su tarea, hacía un juramento de lealtad a su maestro chamánico o clan espiritual, y aceptaba los ornamentos rituales especiales del oficio de un chamán.

A menudo estas iniciaciones por otro chamán o por los espíritus implicaban una muerte visionaria traumática y una experiencia de renacimiento. A veces esto incluía un viaje al inframundo, encuentros con deidades y el cuerpo del chamán aspirante desmembrado y luego reunido otra vez.

Las insignias rituales dadas al nuevo chamán reflejaban el hecho de que él o ella era una persona especial que era separada y diferente de los otros miembros de la tribu.

 

Los chamanes siberianos llevaban puestos trajes hechos de cuero de animal y piel y decorados con bordados, plumas de aves, borlas de seda, cintas, campanas, pequeños espejos, joyería representando motivos simbólicos como el Árbol del Mundo, y artesanía metálica surtida como discos de cobre.

 

El adorno de la cabeza consistía en una gorra cónica o puntiaguda hecha de fieltro o piel o en la cornamenta de un reno. Algunos chamanes llevaban puestas botas de cuero herradas, de modo que cuando ellos caminaban enérgicamente podían ahuyentar a los espíritus malignos.

La mayoría de los chamanes llevaba un tambor ritual similar en su forma al tradicional bodhran irlandés.

 

Éstos eran hechos de una piel de animal estirada sobre un marco de madera y decorada con plumas y símbolos mágicos que representan viajes del espíritu al Otro Mundo o la cosmología chamánica. El tambor era muy importante y representaba al corcel simbólico y mágico que permitía al practicante viajar desde la Tierra Media al reino de los espíritus.

 

Era también un objeto mágico en sí mismo que contenía y enfocaba la fuerza del espíritu o la energía. Al hacerlo sonar el chamán podía tanto atraer a los espíritus como exorcizarlos. Además del tambor a menudo era llevado un bastón mágico.

 

Éste estaba hecho de madera o de metal y estaba decorado con plumas, campanas, cintas y las pieles de pequeños animales del bosque.

 


Diferentes Tipos de Chamanes

Aunque los occidentales han usado el término genérico “chamán” para describir a todos los practicantes mágicos tribales de Siberia y Mongolia, en la práctica ellos estaban divididos en varios diferentes tipos, categorías o clases con específicos deberes y responsabilidades mágicos.

 

Usando la terminología inglesa, entre éstos se incluían,

  • los “conjuradores”, que convocaban y controlaban a los espíritus
  • los profetas o psíquicos, que preveían el futuro
  • los hechiceros, que practicaban “magia negra”
  • los expertos en trance, que viajaban en forma de espíritu al Otro Mundo
  • los sanadores, que eran expertos en medicina popular y en el uso de plantas medicinales
  • los guías de los muertos, que preparaban los cadáveres y conducían los ritos funerales

Los chamanes-sanadores eran a menudo mujeres y se especializaban en asuntos de salud relacionados con la fertilidad humana y animal, la sexualidad y los niños.

 

Ellas eran reconocibles por sus faldas distintivas hechas de cuero de animal y sus sombreros de lana brillantemente coloreados. En vez del tambor ritual usado por los chamanes masculinos, ellas llevaban un abanico de seda y abalorios para rezos.

 

Lamentablemente cuando el budismo llegó a Siberia y Mongolia muchas de estas sanadoras fueron despiadadamente perseguidas y exterminadas por los monjes misóginos.

 

Como resultado de esto, su amplio conocimiento de hierbas y plantas usadas para la curación natural fue o perdido completamente o asumido por sanadores budistas y sólo practicado en una forma corrupta o debilitada.

Otro practicante femenino era la chamán-partera, que heredaba su poder por la línea materna de su ascendencia familiar.

 

A la vez que asegurarse de que los bebés entraran en este mundo sin peligro en un sentido físico, ella era también responsable de su protección espiritual de malas influencias durante el nacimiento y de su bienestar como niños.

 

En este sentido ella tomaba el papel de un hada madrina humana.

 

Inmediatamente después de un nacimiento la partera chamán cortaba el cordón umbilical y luego purificaba al bebé recién nacido con agua con sal y fuego. Cualquier testigo del nacimiento (únicamente mujeres) sólo podía estar presente si primero hubiera sido ritualmente purificado por la partera con fuego y agua.

 

Durante las primeras semanas de vida de un bebé era muy importante que fueran realizados los rituales apropiados para proteger al niño hasta que su espíritu estuviera totalmente establecido en el mundo material. Si dichos rituales no eran realizados correctamente entonces el espíritu del bebé podría retornar al lugar de donde había venido.

 

Estos ritos esenciales eran la responsabilidad de la partera chamán y sus ayudantes.

Otro tipo de sanador chamánico era el arreglador de huesos, quien invocaba a espíritus guías para que lo ayudaran con su trabajo de curación. Ellos principalmente reparaban huesos quebrados y dislocados y ligamentos rotos, sanaban dolores de espalda causados por heridas espinales o enfermedades y también infecciones de la piel como diviesos, sarpullidos, psoriasis y eczemas.

 

Estos talentos eran heredados por el lado paterno de la familia y, porque se pensaba que los huesos del cuerpo humano eran espiritualmente “masculinos” en su naturaleza, estos arregladores chamánicos de huesos eran siempre varones.

La mayor parte de los chamanes trabajaba con lo que los modernos seguidores de la New Age llaman aliados animales o ayudantes del espíritu en forma de animal. Estas entidades los ayudaban en su trabajo mágico y también les enseñaban.

 

Por ejemplo, las chamanes parteras ya descritas trabajaban con un espíritu animal en forma de zorra de montaña. Se supone que al primer arreglador de huesos le fueron enseñadas sus habilidades por una serpiente, de modo que esa criatura era sagrada para el clan.

 

Otros practicantes chamánicos eran asistidos por renos o lobos para atacar y destruir espíritus malignos, y cuervos para deshacerse de enfermedades. Otros importantes ayudantes de espíritu animal incluían a búhos, patos salvajes, gansos, ardillas, osos, ranas y sapos, perros, gaviotas y águilas.

Uno de los tipos más importantes y respetados de practicantes mágicos era el chamán-herrero. En todas las culturas por todo el mundo desde Europa a África el herrero tenía un papel central en la sociedad tribal y era considerado como un mago o hechicero poderoso debido a su dominio sobre el fuego y su habilidad para trabajar con el metal.

 

Hay muchas leyendas sobre herreros que hacen pactos con demonios, dioses o el Diablo o los engañan y los burlan para adquirir sus habilidades.

 

Hay también muchos dioses herreros en la mitología antigua que eran magos, hacían armas para los Dioses o actuaban como ejemplos culturales inventando herramientas agrícolas. En Siberia los chamanes-herreros fabricaban y consagraban mágicamente los objetos metálicos rituales usados por otros chamanes.

 

Ellos sólo eran elegidos por los espíritus, y en vez de un tambor ellos usaban sus yunques para comunicarse con el reino espiritual.

Chamanes “Negros” y “Blancos”

Así como entre diferentes tipos de practicantes mágicos, los chamanes también estaban divididos en dos categorías separadas, pero a veces superpuestas:

los chamanes “negros” y los “blancos”.
Los “negros” eran considerados como los más poderosos de los dos, y eran a veces conocidos como los “chamanes-guerreros” porque ellos combatían a las fuerzas malignas y eran consultados como consejeros militares.

 

Ellos obtenían su poder del Norte (probablemente del Polo Norte o de la Estrella Polar – North Star) y podían ser fácilmente identificados por cuanto ellos siempre llevaban puestos trajes negros con muy poca decoración, si es que alguna. La función primaria del chamán negro era tratar con demonios y dioses oscuros de parte de sus clientes.

 

En este papel ellos eran contratados para maldecir a sus enemigos y arruinar sus cosechas y su ganado.

En tiempos de guerra los chamanes negros se integraban al ejército, como los modernos capellanes militares, y ayudaban a ganar batallas usando sus poderes ocultos. En tiempos de paz ellos asumían un papel más positivo como diplomáticos, consejeros políticos y emisarios, y supervisaban la preparación y la firma de tratados con los ritos mágicos apropiados.

 

Los chamanes negros eran temidos enormemente, incluso después de su muerte.

 

En el siglo XIX cuando una famosa chamán negra murió, ella fue colocada en un ataúd hecho de la madera “sucia” de un álamo. Su cadáver fue clavado entonces con estacas de álamo, de modo que ella no pudiera convertirse en una “caminante de la noche” y merodear a los vivos.

En contraste, los llamados chamanes “blancos” obtenían su poder mágico desde una dirección del Oeste, la casa de las deidades y espíritus benévolos. Ellos funcionaban en un nivel tribal casi exclusivamente como sanadores y zahoríes, y sólo tenían tratos con entidades benéficas.

 

Era su papel pacificar a los espíritus malignos o enojados, exorcizarlos si ellos poseían a seres humanos, y ayudar a la tribu a vivir en armonía con su ambiente natural y con el mundo de los espíritus.

 

Para este fin en un nivel físico ellos a menudo eran empleados en un rol administrativo para supervisar los asuntos tribales.

 

La Yurta, el Árbol del Mundo y el Vuelo Espiritual

En el chamanismo siberiano, y sobre todo en el mongol, la yurta, una vivienda tradicional construida a partir de una estructura de postes de madera cubiertos con pieles de animales, y con un agujero central para la salida del humo en el techo, era un símbolo del microcosmos o una representación del universo.

 

Por esta razón todo el movimiento dentro de la yurta se hacía, en la medida de lo posible, en sentido deosil o dirección del recorrido del Sol [movimiento dextrógiro en el hemisferio Norte, en el sentido del reloj]. Esto también reflejaba la dirección tradicional del movimiento usado en los rituales y bailes chamánicos.

 

El centro de la yurta, donde un fuego se quemaba en un fogón y que era rara vez extinguido, era simbólico del centro real del mundo o universo.

 

La columna de humo que se elevaba del fuego y abandonaba la yurta por el agujero central en el techo era simbólica del axis mundi:

la Montaña del Mundo, el Pilar del Mundo o el Árbol del Mundo.
Esto es lo que vincula al inframundo con el cielo, y termina en el Norte y en la Estrella Polar alrededor de la cual todas las otras estrellas giran en el cielo de la noche.

Los chamanes creían en tres mundos de la existencia conectados por el Árbol del Mundo o Árbol de la Vida.

 

Ellos eran:

el mundo inferior o inframundo, habitado por los muertos que están esperando la reencarnación
el mundointermedio o Tierra Media, el plano material de la existencia en el cual los espíritus humanos están encarnados
el mundo superior o Cielo, el lugar donde moran los Dioses
Numerosos espíritus no-humanos también habitan cada uno de estos tres mundos.

 

El chamán puede tener acceso a estos otros mundos durante un trance, por medio de un viaje espiritual. Su alma corporal sube por la columna de humo desde el fuego y pasa por la abertura en el techo de la yurta. Es interesante notar que en los tiempos medievales se suponía que las brujas europeas volaban a su sabbats subiendo por la chimenea en sus palos de escoba.

 

Es obvio que esto no era hecho físicamente, de manera que ellas también practicaban un tipo chamánico de vuelo del espíritu.

Los chamanes también pueden volar por el aire cuando ellos viajan con el espíritu, ya sea metamorfoseándose en forma de aves (como gansos) o montados en la espalda de un ciervo o caballo volador o algún otro animal grande. Nuevamente, hay muchos grabados en madera que datan de la Edad Media representando a brujas cabalgando por el cielo nocturno en las espaldas de cabras y carneros.

 

A veces el chamán visitaba el mundo de los espíritus subiendo al Árbol del Mundo mismo o viajando a lo largo de un arco iris.

 

Éste es otro símbolo que se encuentra en el paganismo de Europa del Norte, donde un puente de arco iris conecta al Midgard (la Tierra Media) con Asgard, el reino de los Dioses.

Uno de los métodos usados por los chamanes siberianos para lograr el trance y los viajes espirituales era la ingestión del hongo alucinógeno Amanita Muscaria. Este hongo venenoso rojo con manchas blancas tiene una relación simbiótica tanto con los abedules como con los abetos, que crecen profusamente en los climas del Norte y árticos.

 

Está estrechamente asociado con propiedades mágicas en mitos y cuentos de hadas, y es representado con frecuencia en ilustraciones de historias modernas para niños sobre elfos, hadas y trasgos que viven en los bosques.

 

El hongo amanita muscaria está reputado como capaz de abrir la “grieta entre los mundos”, y experimentos realizados en el siglo XX por los dos bien conocidos etnomicólogos Gordon y Valentina Wasson revelaronlas cualidades psicotrópicas de este el más famoso de los “hongos sagrados”.

En Siberia el amanita muscaria se le daba a veces como alimento a los renos y luego se bebía la tóxica orina del animal.

 

Los chamanes decían que tomar aquello los ponía en contacto con el espíritu de la planta, que aparecía como pequeños hongos con ojos y brazos y piernas.

 

Demás está decir que en grandes cantidades dicho hongo es muy venenoso y puede ser mortal. Debe ser utilizado, como todas las plantas alucinógenas usadas en la práctica mágica, en pequeñas cantidades, tratado con respeto y sólo tomado después de una adecuada preparación espiritual, y luego sólo bajo una supervisión experta.

 

También debería señalarse que en muchos países la amanita muscaria y otros hongos psicodélicos están clasificados como drogas peligrosas, y la posesión de ellos o su ingestión es ilegal.

En común con las creencias populares autóctonas en Occidente, era aceptado en el chamanismo que el mundo espiritual no estaba completamente separado del mundo material.

 

Hay sitios especiales en el medioambiente natural – sacra loci [lugares sagrados] – donde los dos reinos se encuentran, se tocan y se interconectan.

 

Éstos pueden ser una montaña sagrada o una colina, una piedra, un río, un lago, un bosque o cualquier señal natural en el campo. Mientras que los chamanes pueden ser capaces de tener un fácil acceso a tales”entradas” o “portales” entre aquí y allá, los simples mortales pueden ser inconscientes de ellos o, si ellos son sensitivos, pueden sentir que ellos son “diferentes” u “otros”.

 

Los lugares fantasmagóricos, ya sean sitios naturales en el paisaje o edificios, asociados en el folklore con fenómenos paranormales y lugares embrujados, son por lo general portales de acceso de los espíritus.

En la creencia chamanística, todos los objetos inanimados estaban habitados o poseídos por una energía o fuerza espiritual que controlaba su entorno. Algunos chamanes enseñaban que los seres vivientes, sobre todo los humanos, podían tener más de un espíritu habitando en su cuerpo físico.

 

Muchos aceptaban que los humanos tenía un doble etérico, astral o espiritual, y que éste podía ser proyectado en un trance o viaje del espíritu para vagar sobre la Tierra y también entrar en el Otro Mundo.

 

Los chamanes creían que el alma de un ser humano residía en un campo de energía esférico u ovoideo que rodea a cada uno de nosotros. Es probablemente lo que los ocultistas occidentales denominaban como el campo áurico o aura.

 

Era este campo de energía el que era atacado por los demonios o por los chamanes negros cuando ellos atacaban psíquicamente a sus víctimas, y de esa manera ellos podían causar la enfermedad o la muerte. Era la tarea del chamán blanco reparar el equilibrio curando el aura dañada y, de ser posible, llevar a la víctima de vuelta a la salud plena.

Antes vimos cómo los animales eran importantes tótems del clan y guías espirituales para el chamán. Antes del siglo XX y del aumento de la producción de comida a escala industrial, la caza estaba extendida en las estepas y en los bosques siberianos.

 

A diferencia de la creencia cristiana, se aceptaba sin cuestionar que los animales tenían alma, y que cuando se los perseguía y mataba era esencial que sus espíritus fueran respetados y apaciguados. Si esto no se hacía, el desastre y la desgracia podrían acontecer al cazador, a su familia y a su tribu.

 

Cuando un cazador mataba a su presa, siempre ésta era despachada rápidamente, de manera limpia y sin crueldad.

 

Antes de que fuera matada, el cazador pedía perdón por tener que hacer eso, y después de la muerte sus restos eran tratados con cuidado y respeto. La misma regla se aplicaba a los animales domésticos. Un espíritu animal maestro regía a cada especie, y se hacían rezos y ofrendas sacrificiales de incienso y fuego para ellos antes de que la caza comenzara.

 

La caza puramente por placer, como se practica en Occidente, era un concepto desconocido.

El Budismo y la Erradicación del Chamanismo

A pesar de la temprana llegada de los comerciantes de pieles y mercaderes a Siberia y Mongolia, el chamanismo sobrevivió.

 

En el siglo XVI, sin embargo, un gobernante mongol llamado Altan Jan invitó a una misión budista tibetana al país. Sus motivos eran políticos, por cuanto él quería consolidar su propia posición como el líder tribal supremo, afirmando ser la reencarnación de gran Kublai Jan.

Los budistas estuvieron de acuerdo en reconocer su reclamación, y a cambio el jan dio al jefe de la orden budista el título espiritual de Dalai Lama, el que por supuesto existe hoy aunque su portador actual esté en el exilio en India. Como resultado de la conversión del jan, él aprobó leyes que prohibían los rituales chamánicos y concedió al clero budista un status especial en la sociedad y privilegios que no fueron concedidos a los chamanes.

En el siglo XVII los gobernantes mongoles hicieron intentos para erradicar la supervivencia chamánica completamente.

 

La hermandad de chamanes negros rechazó someterse a la nueva religión y muchos fueron asesinados. Algunos chamanes blancos llegaron a un acomodo con ella.

 

Esto condujo a la creación de un tercer camino llamado el “chamanismo amarillo” que se sometió al control de los lamas y combinó las creencias y prácticas chamánicas con el budismo tibetano.

Durante el siglo XVIII en Siberia, misioneros budistas, cristianos Ortodoxos y musulmanes intentaron convertir a la población nativa y se opusieron a la práctica de todas las religiones rivales. Considerando su moderna imagen pacífica y pacifista, los monjes budistas fueron los más severos a este respecto, y ellos persiguieron a los chamanes, los golpearon y destruyeron sus sitios sagrados sustituyéndolos por sus propios santuarios llenos de imágenes.

 

La Iglesia Ortodoxa rusa también obligó a las tribus paganas a aceptar el bautismo a punta de espadas y ellos azotaron o encarcelaron a cualquiera que se atreviera a practicar ritos chamánicos como la adivinación y el sacrificio de animales.

A pesar de esta persecución religiosa, el chamanismo sobrevivió a las conversiones forzadas y continuó de manera clandestina en remotas áreas rurales. A veces eran incorporados elementos chamánicos a una forma poco ortodoxa de cristianismo popular que prosperó a pesar de la censura de los sacerdotes.

 

Este movimiento produjo sectas híbridas que hacían coincidir sus sacrificios con fiestas de la Iglesia y que hacían ofrecimientos a los santos.

 

Algunos chamanes aceptaron a los santos patronos de Rusia, Jorge y Miguel, como sus deidades. Dieron incluso a Miguel el título honorario de “Maestro de los Chamanes”, y se hacían sacrificios de sangre a sus iconos.

Después de la Revolución bolchevique en 1917, el chamanismo tuvo un breve renacimiento dado que el poder y la influencia de la Iglesia Ortodoxa rusa y el budismo en Siberia se desvanecieron.

 

Sin embargo, con el comienzo del sangriento régimen estalinista en los años ’20, la nueva política del colectivismo agrícola causó cambios drásticos en la sociedad siberiana. Los comunistas soviéticos consideraban a los chamanes como un ejemplo de superstición primitiva y de desigualdad social, y ellos fueron condenados como enemigos del Estado.

 

Hay historias horrorosas de agentes del KGB arrojando chamanes desde helicópteros para demostrar a sus seguidores que ellos no podían volar, y también ejecutándolos al azar mediante pelotones de fusilamiento. En 1980 el gobierno central en Moscú afirmó que el chamanismo estaba extinguido en Siberia.

Cuando el profesor Ronald Hutton de la Universidad de Bristol visitó Siberia a principios de los años ’80 los expertos en la materia le dijeron que no había más chamanes vivos y que el chamanismo había muerto.

 

En ese momento él aceptó esto, pero más tarde llegó a creer que varios antiguos chamanes habían logrado sobrevivir a los pogromos.

 

Con el colapso del comunismo soviético a fines de los años ’80 y principios de los ’90, hubo un renacimiento de la cultura tradicional entre los pueblos étnicos de la antigua URSS. El profesor Hutton ha descrito un encuentro de algunos músicos británicos de visita en Siberia en 1997 con una persona que afirmaba ser un chamán hereditario.

 

Él dijo que él había heredado sus poderes y conocimiento desde su abuelo, que había sido un herrero, y que él usaba sus habilidades para curar y para exorcizar a los espíritus malignos.

Bibliografía Selecta

Dr. Mircea Eliade, “Shamanism: Archaic Techniques of Ecstasy” (1972). Disponible en castellano en Internet como “El Chamanismo y Las Técnicas Arcaicas del Éxtasis”.
Profesor Ronald Hutton, “Shamans: Siberian Spirituality and the Western Imagination” (2001).
Terence McKenna, “Food of the Gods: A Radical History of Plants, Drugs and Human Evolution” (1992)
Marlene Laurelle, “Tengrism: In Search for Central Asia’s Spiritual Roots”, en Central Asia-Caucasus Institute, www.cacianalyst.org/?q=node/3837 (22 de Marzo de 2008), y www.tengerism.org

 

 

Fuente:

 www.ucm.es

https://www.bibliotecapleyades.net/cienciareal/esp_chaman_16.htm

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