TIBETANO BÖM PO


 TIBETANO BÖM PO

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Sacerdotes y magos, los chamanes tibetanos mantienen los ritos funerarios y ceremonias de curación del alma descendientes de la antigua religión del Bon.

El Bon y el Bardo-Thodol, cuyo nombre significa liberación por entendimiento del plan que sigue a la muerte, es un tratado sobre la muerte y su después.

Contiene una extraña mezcla de elementos tomados de numerosas fuentes. Basta visitar los templos taoístas chinos o leer obras de taoísmo para descubrir en ellas imágenes e ideas análogas a las presentadas en el Bardo-Thodol. Lo que se ha tomado del tantrismo nepalense, de las teorías idealistas de ciertas Escuelas filosóficas del Budismo mahayanista y hasta de otras fuentes, forman en el Bardo-Thodol una extraña mezcla heterogénea que destaca sobre todo en los tratados más voluminosos. Hay razones para creer que el más antiguo origen del Bardo-Thodol se remonta a los fieles de la antigua religión del Bon, y que sobre ese fondo fueron gradualmente superpuestas nociones budistas.

Fue escrito en tiempos de Padmasambhava, en el siglo VIII. Luego se perdió y fue encontrado por Rigzin de Karna Ling-Pa, considerado como una emanación de Padmasambhava. Su uso generalizado en todo el Tíbet como ritual funerario, y su aceptación por parte de todas las sectas, bajo versiones variadas, testifican que fue obra de varias generaciones.

Buena parte del ritual funerario proviene de la religión del Bon. Es costumbre ritual, tras una serie de ceremonias previas a la muerte, construir una efigie del difunto, una vez que el cuerpo es llevado a los funerales, y esta efigie se coloca en el mismo sitio que ocupó el cuerpo, y se sigue con las ofrendas de alimento hasta finalizar los cuarenta y nueve días del Bardo. Los lamas cantan día y noche para ayudar a que el espíritu alcance el paraíso de Amithaba. Durante los cuarenta y nueve días, se lee el Bardo-Thodol para acompañar al difunto en su viaje y visiones, al mismo tiempo que se realiza toda una serie de ceremonias encaminadas al buen viaje del difunto en el Más Allá.

 

 

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El tema esencial del Bardo-Thodol es el concepto filosófico de los idealistas mahayanistas, según el cual la «liberación» es un acto mental que consiste en reconocer claramente que no hay otras ataduras que las que tejemos nosotros mismos a nuestro alrededor; que los cielos, los infiernos, los dioses y los demonios no son sino creaciones de nuestra imaginación

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EL BÖN Y EL CHAMANISMO

La voz «chamán» viene del sánscrito shaman, y según Blavatsky, «los shamanes o chamanes son una especie de sacerdotes magos o sacerdotes hechiceros, sectarios de la antigua religión Bon del Tíbet. Se funda el shamanismo en la creencia de que después de la muerte persiste la individualidad del hombre, aunque se haya desprendido del cuerpo físico, y que sigue viviendo en naturaleza espiritual.»

Los sacerdotes Bon-po no se diferencian en nada de los verdaderos chamanes, incluso estaban divididos en Bon-po «blancos» y Bon-po «negros»; aunque todos utilizaban el tambor para sus ritos. Algunos pretendían estar «poseídos por los dioses». La mayoría practicaban el exorcismo. Algunos de estos Bon-po se llamaban a sí mismos «los poseedores de la cuerda celeste».

 

 

Los «pawo» y los «nyen-jomo» son médiums, hombres y mujeres, y son considerados por los budistas como representantes típicos del Bon. No dependen de los monasterios bon de Sikkin ni de Butan, y parecen ser los vestigios del Bon en su forma más antigua, no organizada, como existía antes de que el «Bon blanco» se desarrollara según el ejemplo del Budismo. Parece que llegan a ser poseídos por los espíritus de los muertos y que, durante su trance, entran en comunicación con sus divinidades protectoras.

En cuanto a los médiums bon, una de sus funciones principales era servir de mensajeros temporales de los espíritus de los muertos, que serían más tarde conducidos al otro mundo.

De los chamanes Bon se dice que utilizan sus tambores como vehículos que les permiten desplazarse por los aires. El vuelo de Naro-bon-chung durante su torneo mágico con Milarepa es un ejemplo clásico. La leyenda según la cual Gshen-rab-mi volaba sobre una gran rueda, ocupando la parte central, mientras sus cuatro discípulos iban sentados sobre los ocho rayos, bien puede representar un vestigio de una tradición semejante. Es probable que originalmente el vehículo fuera el tambor chamánico, más tarde reemplazado por la rueda, símbolo budista.

 

 

En la cura del chamán bon se efectúa una exploración del alma del enfermo, técnica específicamente chamánica. Una ceremonia análoga tiene lugar cuando el exorcista tibetano es llamado para curar a un enfermo y lleva a cabo una búsqueda del alma del paciente.

Para hacer volver el alma del enfermo es necesario un ritual extremadamente complicado que incluye objetos y efigies.

El Lamaísmo ha conservado íntegramente la tradición chamánica de los Bon. Incluso los más famosos Maestros del Budismo tibetano se supone que han efectuado curaciones dentro de la más pura tradición del chamanismo.

 

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Se conoce el papel que desempeñan los cráneos humanos y las mujeres en las ceremonias lamaístas. El llamado baile del esqueleto goza de especialísima importancia en las representaciones dramáticas que se conocen con el nombre de tcham, y que tienen, entre otros fines, el de familiarizar a los espectadores con las terribles imágenes de las divinidades protectoras que surgen en estado de bardo, esto es, en un estado intermedio entre la muerte y una nueva encarnación.

Volvemos a encontrarnos de nuevo con el libro tibetano de la muerte o Bardo-Thodol, que según podemos apreciar tiene cierta estructura chamánica, y aunque no se trata exactamente de un guía psicopompo, puede compararse el papel del sacerdote que recita, en beneficio del difunto, unos textos rituales acerca de los itinerarios post-mortem, con la función del chamán que acompaña simbólicamente al muerto hasta el más allá.

Existe cierto parecido de estructura entre los ritos y los mitos Bon-po y el chamanismo, y podemos comprobar la supervivencia de los temas y de las técnicas chamánicas en el Budismo y el Lamaísmo.

 

LOS BÖN

Los Bons o Dugpas, llamados también «Hermanos de la Sombra», conforman una secta del Tíbet vulgarmente llamada «los bonetes rojos». Son tenidos como los más versados en hechicería. Habitan el Tíbet occidental, el pequeño Tíbet y el Bhután. Todos ellos son Tatrikas, y se supone que practican la peor forma de magia negra. Algunos ritualistas que han visitado las fronteras del Tíbet confunden los ritos y prácticas de los Dugpas con las creencias religiosas de los Lamas orientales, los «bonetes amarillos» y sus Narjols u hombres santos.

El Dorje, arma o instrumento al que se le atribuye la virtud oculta de repeler las influencias dañinas, purificando el aire, ha sido empleado por los Bons o Dugpas para ciertos fines de magia negra, y para ellos es como el doble triángulo invertido, el signo de la hechicería. En cambio, para los «bonetes amarillos» o Gelugpas, es un símbolo de poder.

Según La Voz del Silencio:

Los discípulos pueden compararse a las cuerdas de la vina, eco del alma; la humanidad a su caja armónica; la mano que la pulsa, al soplo melodioso del gran alma del mundo. La cuerda que no responde a la pulsación del Maestro, en dulce armonía con todas las demás, se rompe y se la arroja. Así deben ser las mentes colectivas de los Lanus-Sravakas. Tienen que estar acordes con la mente del Upadya, unificarse con la Super-Alma, o separarse de una vez.

Esto último es lo que hacen «Los Hermanos de la Sombra», los destructores de sus almas, la espantable legión de los Dag-Dugpa.

Nada tienen que ver estos Bons o Dag-Dugpas con aquellos practicantes del Bon, que sí veían la Unión en todas las cosas.

Fuente: http://www.editorial-na.com

EL CHAMANISMO ORIGINAL DE LA TRADICIÓN BÖN PO DE TIBET

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Por Tenzin Wangyal Rinpoche,fundador del Lingmincha institute

El fundador del Tibetan Bon nativo era Tonpa Shenrab Miwoche, y un seguidor de sus enseñanzas se llama un Bonpo. Un término antiguo para un Maestro practicante de las enseñanzas de Shenrab es Shen. Los Bonpos clasifican las enseñanzas espirituales y practicas que Shenrab expuso, en nueve maneras o vehículos. Estos están divididos en cuatro causas y cinco vías resultantes .

El Chamanismo tibetano se encuentra en las primeras cuatro vías causales. Los Chamanes Tibetanos tienen una visión muy terrenal y dualística acerca de la vida, curan las perturbaciones y enfermedades en esta vida sin preocuparse por la próxima vida.

Aunque su motivación es la ambición altruista para aliviar a los que están sufriendo, les falta la generación de compasión universal que se encuentra de los demás caminos. Es la ausencia del cultivo de compasión por todos los seres sintientes, y la aspiración para comprender Budeidad como la inspiración para la práctica, la diferencia mayor entre las causas y las vías resultantes.

Estas primeras cuatro vías causales de los chamanes Tibetanos nativos, se llaman: Chashen (La manera del Shen de Predicción), Nangshen (La Manera del Shen del Mundo Visible), Trulshen (La Manera del Shen de la Ilusión Magica), y Sichen (La manera del Shen de Existencia).

 

 

Chashen, la primera manera, comprende el diagnóstico médico y sanacion, así como las diversas adivinaciones antiguas y los ritos astrológicos realizados por el chaman para determinar si la persona que necesita ser sanado tiene un desequilibrio enérgico, o esta siendo provocando por un espíritu demoníaco, o la energía negativa (como hemos expresado mas arriba). Hoy día estos ritos todavía son ampliamente practicados en las comunidades de Tibetanos.

La segunda manera, Nangshen, comprende varios rituales para la purificación, invocar energía y reforzar la prosperidad, suprimir y liberar fuerzas negativas, e invocar y hacer ofrendas a las deidades poderosas y pagar rescates a los espíritus demoníacos. Estas prácticas están muy extendidas en Tibet.

Las familias llevan a cabo pequeñas prácticas, mientras que las grandes prácticas normalmente se llevan a cabo colectivamente en pueblos, y monasterios. En ritos del rescate, se prepara una figura que representa al beneficiario del rito, o el practicante chaman que está realizándolo.

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Yo recuerdo cuando mi madre había estado durante mucho tiempo enferma que intentamos sanarla por medio de tratamientos médicos diferentes, pero nada ayudó. Realizamos varios ritos menores entonces, pero éstos no funcionaron.

Finalmente invitamos a algunos monjes chaman que realizaron un rito del gran rescate en el que ellos prepararon una figura grande de ella (de hecho, las personas hacen a menudo figuras de tamaño real) y nosotros la vestimos con su ropa, para que fuera muy parecida a ella. Realizamos el ritual y ofrecimos la figura en su lugar para reembolsarle la deuda kármica a los espíritus. A Ella se le dio un nuevo nombre, Yehe Lhamo, en lugar de su nombre viejo, Drolma, como a modo de un nuevo nacimiento en el mundo, y ella se recuperó de su enfermedad.

Los Chamanes de la tercera manera, Trulshen, van donde hay energía fuerte, salvaje, Alli realizan prácticas para conquistar los espíritus y demonios que habitan esos lugares y los subyugan en su servicio. Uno logra esto a través del mantra de la practica (palabras de poder mágico), mudra (gestos simbólicos con la mano para comunicarse con dioses y espíritus), y samadhi (meditación), mientras realizan sadhanas (prácticas devotas) para comprometer varias diosas coléricas como Walmo y Chenmo.

 

El objetivo de estas prácticas coléricas que se dirigen contra los enemigos de la enseñanza es proteger a los practicantes y la enseñanza contra el peligro y amenazas.

Es muy importante realizar estas acciones con una actitud de amor y compasión hacia otros seres, y no debe realizarse solamente para el beneficio del chaman.

Trabajar con el alma de vida y muerte, es el rasgo más importante de la cuarta manera, Sichen, que contiene una explicación detallada del principio del la (alma), yid (mente), y sem (mente discursiva). “El la es el rastro kármico que se guarda en el namshe del kunzhi (o la conciencia baja). El sem sigue el rastro kármico y produce experiencias dichosas, dolorosas y neutras que son experimentadas por el yid.”

 

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Cuando el alma de una persona viviente está perdida o en desorden, hay prácticas para revocar y reforzar su energía, como la recuperación del alma. Respecto al muerto, hay las explicaciones de 81 tipos diferentes de muerte, como muerte accidental, el suicidio, asesinato, y la muerte siniestra.

Siguiendo estos tipos de muerte, es muy importante realizar ritos apropiados, sobre todo si la muerte ocurre en un lugar que se perturba enérgicamente (por ejemplo, un lugar donde los eventos indóciles como accidentes ocurren regularmente).

Un método específico de esta via es el de “cuatro puertas”, vencer a los espíritus negativos, usando 360 métodos diferentes. Hay también ritos fúnebres para guiar el alma inmediatamente después de la muerte, comunicando con el fantasma del difunto y alimentándolo hasta su próximo renacimiento.

Uno de las prácticas más importantes realizadas por chamanes Tibetanos del camino del sichen es recuperación del alma: Lalu (reembolsando literalmente, o volviendo a comprar el alma), y Chilu, (reembolsando la energía vital).

Estas prácticas están extendidas en la tradición Bön y también en todas las escuelas budistas tibetanas. Uno podría discutir filosóficamente con muchos detalles sobre el alma y la energía de vida; pero realmente, la energía de vida es la fuerza que mantiene unidos mente y cuerpo y el alma es la energía vital de la persona. Los negatividades externas pueden causar que estas dos fuerzas sean rechazadas, se perturben, o incluso pierdan.

A través de los ritos del lalu y del chilu, estas fuerzas pueden revocarse, pueden repararse y pueden ser equilibradas. Revocar la fuerza de vida en el ritual del chilu, el chaman manda energía como rayos ligeros, como un gancho, para coger las bendiciones del Buddhas; el poder de todos los protectores, protectoras y guardianes; el poder mágico de todos los espíritus y ocho clases de seres; y la energía vital de la fuerza de vida de los seres de los seis reinos. Asi invoca esta energía poderosa de todas las esquinas del universo y lo condensa en sílabas que introduce en el corazón de la persona perturbada a través de su chakra de la corona y refuerza su fuerza de vida.

 

 

Los chamanes realizan varios ritos de recuperación de alma diferentes. En un rito, un ciervo (eso llamará de nuevo el alma) se pone en un plato que flota en un jarrón de leche. El chaman agita entonces la leche con un dadar (flecha de vida larga próspera) para determinar si el alma ha vuelto. De hecho si el ciervo está mirando al altar de la casa cuando el plato deja de revolverse, el rito ha tenido éxito; si mira a la puerta, el rito tiene que ser repetido.

En otro rito, el beneficiario tiene que lanzar dados blancos en una tela blanca y apuesta contra una persona de la señal opuesta (según la astrología Tibetana), quién lanza un dados negros en una tela negra. Cuando el beneficiario gana, esto significa que el rito ha tenido éxito.

Una de las maneras principales de reforzar la fuerza de vida es la recitación del mantra de la deidad de vida. Los textos dicen que a través de este poder, el chaman revoca la fuerza de vida dondequiera que se ha desviado. En caso de que termine, él la prolonga; en caso de que haya declinado, la refuerza; si se rasga, la cose; si se ha desunido, la ata.

La recuperación de la Lalu alma es realizada de una manera similar: el chaman convoca el espíritu que ha robado, o que ha perturbado el alma de la persona, y le ofrece un torma (ofrenda) representando la unión de los cinco placeres de los sentidos – satisfaciéndolo completamente con el objeto visualizado, para que devuelva inmediatamente el alma que ha tomado.

 

 

Allí también parece ser una conexión fuerte entre la práctica de recuperación del alma y el lungta popular práctica que se realiza para reforzar la fortuna y capacidad para ‘ alcanzar el caballo de viento’. Éste es un rito muy poderoso, realizado por los grandes grupos de Tibetanos, en las cimas de las montañas en el primero, o tercer día del Nuevo Año. Los participantes despiertan e invocan los espíritus montañeses haciendo las ofrendas de humos y tocando a las banderas de oración y tirando las cartas de cinco colores que producen mantras en el espacio para reforzar el prana (aire vital) que es el apoyo del la. De esta manera el ” la” se sana también y se refuerza, y por consiguiente la capacidad de los participantes, la fortuna y aumento de prosperidad, y cualquier empresa arriesgada que emprenden tiene éxito.

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