Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

MARIA SABINA


Maria Sabina

post-image

Muchos mitos se han construido alrededor de ella, sobre sus ceremonias y rituales: a pesar de estar en otra dimensión, María Sabina sigue viva entre nosotros.

“Aquí reposan los restos de una mujer mazateca que con su sabiduría fue admirada por propios y extraños”

Epitafio de María Sabina

 

¿Por qué la historia de María Sabina, una mujer indígena de vida sencilla, ha dado la vuelta al mundo? Es la mirada del Occidental la que busca entender quién era ella, un pueblo cómplice de su arte que sólo la observa y admira. Muchos mitos se han construido alrededor de ella, sobre sus ceremonias y rituales pero tuvo que entrar la perspectiva del extranjero, el investigador Gordon Wasson, para que con sus investigaciones le diera voz en el mundo.

 

post-image

María Sabina es sólo la puerta para ver a los pueblos que hay detrás de ella; es una ventana para entender que existen otras formas de mirar el mundo. El consumo del peyote como sustancia alucinógena es el umbral a otras realidades y en los pueblos ancestrales, cuando se percibe la realidad de esta forma, se encuentra la comunión con los seres inanimados y los animales, se es montaña, río, cielo, águila…

 

¿Qué vio Sabina? ¿Qué veía que podía no sólo curar sino trascender y atravesar mundos? En los rituales, el consumo de hongos es parte del tránsito a otros recintos, pero en ese camino hay que saber entrar para no perderse. Sabina pide: “¡Dame! ¡Dame lo que es verdadero!» Al cigarro le pide una respuesta, un camino para recorrer y él le susurra verdades con su voz de humo.

 

Conoceremos aquí a la mujer sin sangre, la mujer de humo que atrajo a las más diversas personalidades del mundo que en Occidente se muestran sedientas ante las manifestaciones espirituales de otras tradiciones. Sabemos que los Beatles visitaron la India en la búsqueda de paz espiritual, del mismo modo, medios como la revista Life difundieron la historia de Sabina en el mundo y muchos artistas buscaron conocerla como “gurú” o guía.

 

Ella era auténtica y ordinaria; periodistas de todo el mundo se aprestaron a conocerla y fue tal la euforia que se inventó incluso la visita de artistas con la fama de John Lennon o Paul McCartney. Notas realmente absurdas se escribieron en las columnas de los periódicos, pese a ello, Sabina siguió siendo sólo Sabina. Sin necesidad de conocer a celebridades, de ser reconocida o defendida, ella construyó una vida ordinaria en la que visitó mundos extraordinarios.

 

post-image

Asomémonos a la vida de Sabina que los periodistas del mundo, en su avidez por sacar una gran nota, poca atención prestaron en los pequeños detalles de su historia.

 

La católica no canonizada

 

post-image

Wasson era, cuando la conoció, un funcionario de la banca de Estados Unidos. Costó trabajo decidir si hacer o no pública la vida de Sabina, pero sabía que el mundo debía conocerla. Su experiencia con ella se describe en “Mushrooms, Rusia and history” y “Flesh of the Gods”. A sus 87 años y con la salud deteriorada, Wasson escribía a un amigo en una carta: “La iglesia debe canonizarla. Su carácter fue impecable. Siempre fue fiel católica. Aún de la gente que la odiaba”.

Evidentemente, María nunca sería canonizada, Sabina era sabia y curandera, reconocida en la Iglesia por su labor, pero considerada como algo “aparte”. No se arriesgarían a canonizar la imagen de una maestra y conocedora que usaba sustancias consideradas psicotrópicas, que conocía y veía al modo de los hechiceros.

 

La curandera que fue madre

 

post-image

 

Tuvo tres hijos, podría parecer que no tiene nada de extraordinario, pero la mujer que cura no debe tener trato con los hombres, cuatro días antes y cuatro días después. Cuando quedó viuda por segunda vez, entendió que debía entregarse a su destino y ser curandera, para ello emprendería ese viaje sola. Ella se conformó como la mujer sin sangre, la madre de todos que leía y curaba.

 

Los “niñitos” que son ciencia que cura

 

post-image

 

Las investigaciones de Gordon Wasson de Nueva York, han ayudado al desarrollo de la etnomicología, el uso ritual de los hongos por los pueblos. Los “niñitos”, hongos sagrados, la acompañaban en sus rituales de curación. Son ellos los que curan, decía ella, después de ingerirlos ella junto con sus pacientes, ambos vomitaban “el mal” que habían absorbido y que ahora “los niñitos” le habían ayudado a liberar del cuerpo de los enfermos.

 

El sueño como un viaje

 

post-image

Cuando dormimos, el espíritu vaga como tlacuache, tigre o zopilote. Cuando no se duerme y se toman hongos, la velada permite otro viaje para ver a través del tiempo y curar. Los hongos hablan por la voz de Sabina y sus palabras levantan a los enfermos, a quienes se unta con un San Pedro, que es una mezcla con cal y ajo, que les da fuerza y valor. Los hongos divinos hacen para ella el resto del trabajo; sin embargo, no todos pueden “ver” comiendo hongos. Para Sabina quienes no nacían para ser sabios, no pueden alcanzar a entender el lenguaje de los hongos, aunque hagan muchas veladas.

 

Huahutla, su tierra, hoy un pueblo mágico

 

post-image

 

Hoy el pueblo que vio nacer a María Sabina es pueblo mágico. Oaxaca, que es representativa de belleza natural y tradición, ha sido el corazón de la Sierra Mazateca, donde suben los chamanes, sabios y curanderos a pedir paz, armonía, fertilidad. Sabina pedía a las ánimas el poder para enfrentar el mal.

 

Saber y conocer no es lo mismo

 

post-image

De manera paralela que Castaneda hizo con Don Juan, el indígena yaqui, la relación entre Wason y Sabina permitió al mundo conocer, más que a la mujer anciana que fumaba marihuana. Más allá de la ciencia, existen otros modos de ver el mundo y de acceder a otras formas de conocimiento. Al contrario de los conquistadores españoles, que buscaban destruir la raíz india, los saberes ancestrales deben ser cuidados, resguardados por los pueblos indios. Son hoy, ante la crisis de nuestra civilización, de valor incalculable para la humanidad.

 

Cantos chamánicos: la conexión con otra realidad

post-image

Sus cantos fueron grabados por Wason y traducidos, desenmarañando además las palabras secretas de los chamanes. Sus cantos están marcados por elementos clave: un instrumento musical que acompaña el canto, invocaciones a San Pedro y Jesucristo, ritmo, (a jum, jum, jum), movimiento corporal como sentarse y pararse, significativo de quien tiene vida.

 

Uno de los cantos chamánicos de Sabina reza:

Soy mujer que mira hacia adentro

Soy mujer luz del día

Soy mujer luna

Soy mujer estrella de la mañana

Soy mujer estrella dios

Soy la mujer reloj

Soy la mujer constelación

Soy la mujer constelación bastón

Porque podemos subir al cielo

Porque soy la mujer pura

Soy la mujer del bien

porque puedo entrar y salir del reino de la muerte.

 

Hasta hoy día se han realizado documentales que merecen una atenta mirada para romper el morbo sobre una mujer indígena de 69 años que fumaba marihuana y consumía peyote. Para ella estos eran medios para acceder a su labor de curar. El conocimiento ancestral que engendra esta práctica seguirá, pese a su muerte, siendo práctica por los pueblos indios.

post-image

Wason fue un traductor de Sabina para mostrarla al mundo, sólo la relación personal entre ambos dio la posibilidad de contar su historia más allá del morbo de las cámaras, retratarla con la palabra fiel de quien tuvo que traducir y contar la historia de otra cultura, la de los pueblos indios y su visión sobre el conocer, ver y sentir. Son ellos, los guardadores del tiempo, los que miran más allá del humo y del tiempo, los que siguen como Sabina, cuidando los umbrales del mundo. Ella es la mujer reloj, la que mide el tiempo, su propio tiempo. Mujer simple, sembradora de maíz y de sueños.

Así fue como María Sabina descubrió en los hongos la llave de la sanación

Los hongos hablan por la voz de María Sabina y sus palabras levantan a los enfermos. Sin embargo, no todos pueden “ver” comiendo hongos. Para Sabina quienes no nacían para ser sabios, no pueden alcanzar a entender el lenguaje de los hongos, aunque hagan muchas veladas.

Esto dijo María Sabina sobre cómo fue su primera sanación a un enfermo con los ‘niños santos’ como ella llamaba a los hongos psicoactivos que crecían en su pueblo de Huautla de Jiménez, Oaxaca.

“Tenía 8 años de edad cuando un hermano de mi madre se enfermó. Estaba muy enfermo y los chamanes de la sierra, que trataron de curarlo con hierbas, ya no podían hacer nada por él. Entonces recordé lo que me había dicho Teonanácatl (el hongo sagrado): que fuera a buscarlo cuando necesitara ayuda.”

 

“Salí a recoger los hongos sagrados y los llevé a casa de mi tío. Los comí delante de él, que estaba moribundo. Los Teonanácatl me condujeron a su mundo de inmediato y les pregunté qué tenía mi tío y qué podía hacer yo para salvarlo. Me dijeron que un espíritu malo había penetrado en su sangre; para curarlo debíamos de darle unas hierbas, no de los curanderos, sino otras.

Pregunté dónde se encontraban esas hierbas y me llevaron al monte, a un lugar donde crecían árboles altos y donde fluían las aguas de arroyo; era el mismo lugar que había visto en mi viaje, las mismas hierbas. Las arranqué y llevé a casa, donde las herví con agua y se las di a mi tío. A los pocos días el hermano de mi madre estaba”.

Estas fueron las palabras de la chamana María Sabina del pueblo Nashinandá (mazateca) que descubrió a temprana edad el lenguaje de la sanación de las personas, perteneciente a un mundo donde vive dios, la muerte, los espíritus y los santos.

El primer viaje de María Sabina con los hongos

La llave que abre la puerta a esta sabiduría le fue entregada desde su primer experiencia con los hongos. Mientras las cabras pastaban en el monte y ella padecía un hambre terrible, comió los hongos, conocidos en la ciencia como psilocybe mexicana, que a partir de ese momento los llamaría “niñitos santos”.

A través de este primer viaje amigable y acogedor los hongos le revelaron en su lenguaje sagrado que la protegerían y ayudarían tanto como sería necesario, solo tenía que regresar a buscarlos.

Por consiguiente el encuentro con este aliado le permitió a Sabina, además de ayudar a otros y revelar al mundo un lugar donde todo ha sucedido y todo se sabe, la posibilidad de perpetuar el conocimiento emanado de lo más profundo de la sierra Nashinandá (mazateca).

 

Fuente: La vida de Maria Sabina

https://books.google.com.mx/books?id=A4AtquKaDg4C&pg=PA107&lpg=PA107&dq=huxley+maria+sabina&source=bl&ots=St0hRNDy4B&sig=vsiFQud06r8PN-3RACZ0uxDkVKk&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjNjbjP9qPLAhULyYMKHTwuDB4Q6AEIQjAJ#v=onepage&q=huxley%20maria%20sabina&f=false.

-http://neomexicanismos.com/cultura-mexico/maria-sabina.

 

 

Share